Epecuén fue fundado en 1921 y supo ser uno de los puntos turísticos mas importantes de la Provincia de Buenos Aires,  Argentina.

Como la mayoría de los proyectos en los que el hombre irrumpe en los ecosistemas sin medir consecuencias, subestimando el propio ciclo de la vida, un error de cálculo en la planificación urbana, agravado por la situación política que atravesó la Argentina durante los periodos de dictadura cívico militar, y las malas decisiones de los gobernantes hicieron que en noviembre de 1985 luego de fuertes y consecutivas precipitaciones la naturaleza reclame por lo suyo y los terraplenes de contención cedieron sumergiendo el pueblo completamente bajo el agua.

No se lamentaron vidas humanas, a pesar de ser evacuada toda la población y se estima que las pérdidas económicas fueron de mil quinientos millones de dólares.  

Para el año 1993 el nivel del agua que estaba por arriba de los siete metros, comenzó a descender lentamente y, tras pasar unos veinte años del episodio, las ruinas comenzaron a asomar y la estética de un paisaje post apocalíptico se empezó a visualizar.

La magnitud de lo sucedido me lleva reflexionar sobre la finitud de vida, la imprudencia del hombre sobre su vinculo con los entornos naturales y cómo ante la falta de respeto y conciencia sobre los recursos  nativos, puede ser posible pensar un futuro menos desolador.

En este ensayo, la pulsión de vida y muerte, el día y la noche, la luz y la oscuridad, conviven resilientes, llevando consigo las cicatrices dejadas por la única especie capaz de destruirlo todo.    


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