"La paradoja del bolsillo" surgió de un emotivo encuentro entre la artista visual Franziska Windolf y yo en julio de 2026 en Buenos Aires, donde Intercambiamos diferentes experiencias familiares relacionadas con la migración, el territorio y la memoria.
Visitamos el Parque Lezama, en la zona sur de la ciudad, un espacio que nos sirvió de punto de encuentro para conversar y conocernos mejor. Exploramos el Museo Histórico Nacional, ubicado en el mismo parque, y recorrimos parte de los caminos que transitaban las personas esclavizadas durante la época colonial. El tráfico forzado de africanos hacia el puerto de Buenos Aires se extendió desde el siglo XVII hasta principios del XIX. Los cautivos eran obligados a renunciar a sus nombres originales y adoptar los apellidos de sus amos. Hoy, grupos culturales afroargentinos locales y conjuntos de percusión de barrio celebran cada domingo por la tarde la incansable lucha por la libertad, la resistencia cultural y la recuperación de la identidad.
Compartimos el ritual de tomar mate, como recuerdo de nuestro encuentro, dio la posibilidad de reutilizar la yerba restante para intervenir en "La paradoja del bolsillo", dotando a la obra de una capa física de conmemoración y de las reflexiones que descubrimos a través de nuestras conversaciones y del contexto histórico de nuestro punto de encuentro.
Una paradoja que caracterizó a los inmigrantes que llegaron a Argentina entre 1860 y 1940 fue la de los bolsillos vacíos: sin dinero ni recursos económicos, pero rebosantes de sueños, oficios, esperanzas y semillas. Entre ellos, de forma más poética, estaban mis padres, italianos y uruguayos, que echaron raíces profundas en Buenos Aires y dieron fruto con tres hijos.
Intervenir el bolsillo con las semillas de jacaranda, ficus y palma fénix junto a otras especies del parque, sellarlo con hilo rojo y destinarlo a emigrar a Alemania, abre otro circuito migratorio como parte del proyecto “Meet the Memory Person” La pieza honra las experiencias de mi familia al reubicarse y nuestra conexión como artistas. Mediante un proceso de cianotipia sobre la tela asociada con la ropa escolar argentina, el bolsillo desgastado, emulsionado y teñido de yerba mate, ahora actúa como un archivo viviente: la luz del sol revelará las huellas botánicas de la diáspora urbana como un mapa cambiante de la memoria, sostenido por el hilo que nos conecta y las historias que recordamos ahora en diálogo con las nuestras.